Es la historia de una protagonista que, a diferencia de los demás, «no puede hacer bien las cosas» y termina siendo adorada por un idol del momento, sin poder escapar.
La protagonista, tras dejar su trabajo y sentirse perdida, se encuentra con un hombre en la calle.
Aunque se muestra cautelosa porque él conoce su nombre completo por alguna razón, resulta ser un idol de fama nacional que está en su mejor momento.
Ese idol, que en realidad fue su compañero de primaria, la toma de la mano y le pide encargarse del cuidado (y las tareas del hogar) de su casa, diciendo que quiere devolverle un favor.
Mientras la protagonista piensa que debe independizarse pronto y salir de esa casa, el hombre sonríe y le dice que no le importaría que se quedara así para siempre.
«Haruka-chan es mi diosa…»
El «él» que ella conocía en el pasado era tímido, tranquilo… y ese mismo chico se había transformado en un brillante idol. La protagonista, atormentada por el contraste entre “él que cambió” y ella “que no pudo cambiar”, se siente confundida ante el afecto del hombre.
Aun así, gracias a las palabras sinceras del hombre, la protagonista comenzaba a recuperar la confianza en sí misma…
Sin embargo, debido a cierto incidente, la relación entre ambos cambia cuando su situación se expone al público.
“Es porque Haruka-chan es una mentirosa.”
El hombre, obsesionado de forma enfermiza con una promesa hecha en el pasado distante, intenta retener a la protagonista, que ha olvidado esa promesa y quiere alejarse de él, mediante el placer.
“¿No te acuerdas? De aquella promesa tan importante que hicimos.”
“Ya no te voy a adorar como si fueras una diosa.”
“Anda, ven y cae hasta donde estoy.”
Una historia sobre una protagonista que sufre por no poder cambiar, y es «adorada» por un hombre que se aferra a una promesa trivial del pasado… hasta ser «poseída» por él.



