Tsurugi, el jefe de departamento, es muy estricto con sus subordinados y, con la nueva empleada, no hace más que hacerle comentarios desagradables.
Pero, aunque él cree que está siendo mordaz, su lado cariñoso se le escapa por completo sin que se dé cuenta. En realidad, es bastante torpe cuando se trata de expresar sus sentimientos.
Un día, alguien lleva a la protagonista a un callejón, donde es atacada mientras permanece con los ojos vendados…
¡Pero esa voz susurrante era idéntica a la de su desagradable jefe…!?

