«—Me pregunto… ¿en cuánto se podrá vender la virginidad?»
Con sus sueños destruidos, sin trabajo y sin ahorros, Koharu ha tocado fondo en la vida.
Esas fueron las palabras que se le escaparon en un momento de pura desesperación frente a Itsuki, su amigo que era su único consuelo.
—Y ahí fue donde empezó todo.
Al día siguiente, lo que le pusieron justo delante de sus ojos fue un mazo enorme de billetes como nunca antes había visto
«¿Con esto puedo comprar tu virginidad, Haru-chan?»
Ella se entró en pánico y le pidió perdón diciendo que solo era una broma, ¡pero la mirada de él estaba más seria que nunca…!
¡Y así comienza una «compra» tan dulce como posesiva a manos del amigo que se suponía que solo era un chico tierno…!
Desesperada
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